El primer juicio por violación encausado por autoridades civiles contra ocho elementos de las Fuerzas Armadas, acusados de violar a 14 mujeres en la zona de tolerancia de esta Castaños el pasado 11 de julio de 2006, ha llegado a su fin con una controvertida Sentencia.
De los ocho soldados enjuiciados sólo tres serán sentenciados a 40 años de cárcel, uno más será acusado de delitos menores (lesiones), y los cuatro restantes serán exculpados.
Los militares que serán sentenciados a 40 años de prisión por el juez son, el sargento segundo Juan José Gaytán Santiago y los soldados Fernando Adrián Madrid Guardiola y Norberto Carlos Francisco Vargas.
El obispo de Saltillo, Raúl Vera López, lamentó el corto alcance de la sentencia judicial contra los militares que abusaron sexualmente de las 14 mujeres. Sostiene que dicha Sentencia mantiene la “puerta abierta” para que miembros del Ejército Mexicano sigan realizando todo tipo de atropellos.
Además, recordó que no fueron solo 8 los militares, sino 20 los que participaron en los hechos de Castaños.
Según Vera, dicha sentencia no es un caso aislado en el país. Indicó que responde a un patrón de conducta de las autoridades civiles que tienen que resolver asuntos relacionados con agresiones cometidas por militares.
México D.F. 2 de octubre de 2007
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Varias escenas nos llegaron a conmocionar, e incluso a horrorizar en su momento, cuando saltaron a la luz pública imágenes y videos de la situación que padecen las “niñas” en China.
Creo que todos recordamos el reportaje gráfico de Abigail Haworth, una bebe recién nacida yaciendo muerta en la calle, tirada como basura.




Durante horas pasaron por su lado gente, camiones, bicicletas e incluso niños, nadie hacía nada, parecía que ver el cadáver de una bebe tirada en la calle era tan normal como ver una bolsa de patatas fritas vacía. Por fin, una mujer la tapó y llamó a la policía. Aunque la reacción de estos últimos también es digna de repulsa, cogieron a la niña y la tiraron a un contenedor de basuras.
China tiene 1.300 millones de habitantes, el 20% de toda la población mundial. El gobierno ha prometido mantener la población por debajo de los 1.360 millones para el 2010 y debajo de los 1.450 millones para el 2020.
Para conseguirlo, la política de Planificación Familiar, instrumentada hace 28 años, que limita a las parejas urbanas a un solo hijo y permite en el sector rural tener un segundo hijo si la primera fue niña.
Oficialmente, el Gobierno chino condena el uso de la fuerza o crueldad para controlar la natalidad. Pero en la práctica, los encargados del control sufren tanta presión para limitar la natalidad que forman "escuadrones de aborto". Nadie sabe con certeza cuántas mujeres han pasado por la operación en China, pero los datos recogidos en unas pocas localidades situadas en diferentes puntos del país, indican que podrían ser decenas de miles, en todo el país, cientos de miles.
Los funcionarios locales, obsesionados por lograr una promoción dentro de la jerarquía del Partido Comunista, aplican métodos draconianos para mantener sus poblaciones a raya. La gravedad de la situación y el descontrol de los Departamentos de Familia provinciales quedaron en evidencia por primera vez hace algunos años, cuando una mujer que ya tenía tres hijos fue castigada a presenciar la ejecución de su recién nacido en la provincia de Hubei, tres funcionarios ahogaron a su bebé en un campo de arroz horas después de haber nacido y como medida para escarmentar al resto de vecinas de su aldea.
“Yu Jie hizo todo lo posible por ocultar su embarazo. Vistió ropas amplias, apenas comió para evitar ganar peso y se encerró en casa, a veces durante meses enteros. Pero una visita a un comercio en su localidad natal de Huaiji, en la provincia de Guangdong, desató el rumor de que esperaba su segundo hijo. Su futuro hijo estaba sentenciado.
Los funcionarios del Departamento de Planificación Familiar se presentaron en su casa, la llevaron a una clínica de las afueras y allí, sin anestesia y bajo amenazas, un médico atravesó su abdomen con una aguja hasta encontrar el corazón del bebé que llevaba dentro. Quedaban 17 días para el nacimiento.
La operación fue completada con la esterilización de Yu Jie. "Para evitar nuevos descuidos", dijeron los eficientes funcionarios. Abrazada a su primer y único hijo, con la mirada perdida a través de la ventana de su pequeña vivienda de Huaiji, la joven de 25 años recuerda que durante la operación imaginaba cómo sería el rostro de ese bebé que nunca vería nacer. "Decían que si no me deshacía de él se quedaban con la casa y mi marido perdería su trabajo", dice. "Que había que hacerlo por el bien de la patria…"
Los métodos usados por los funcionarios públicos han causado tanto horror y pena, que ha provocado que los ciudadanos, aterrorizados de ser descubiertos por el Gobierno, abandonen y maten a sus propios hijos.
Las niñas son las mayores víctimas de esta situación. En la China rural, donde vive el 80% de la población, muchos campesinos opinan que sólo los varones pueden llevar adelante la familia, y consideran que sería una gran deshonra para sus ancestros no tener un heredero masculino.
Por ello, algunos directamente matan o abandonan a su primogénita; otros, esperan al segundo hijo, si vuelve a ser niña, la abandonan o la matan y así hasta conseguir un hijo varón. “Un hombre quedó tan trastornado al tener una segunda hija, que las estranguló a las dos”.
China dice que su política de un sólo hijo por familia ha ayudado en la lucha contra el calentamiento global, evitando 300 millones de nacimientos, el equivalente a la población de Estados Unidos.
(Agosto 2007)

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