El hecho de que las situaciones de maltrato duren años y se perpetúen en el tiempo, establece que ambas partes funcionan de manera patológica. Pero, ¿por qué es así?, ¿significa que para darse situaciones de maltrato tienen que coincidir dos perfiles claramente señalados para ello?, ¿existe entonces el perfil “estándar” del matratador y el perfil “estándar” de víctima?
No soy psicóloga, no sabría responder con rotundidad que eso es así, si puedo señalar estudios e investigaciones llevadas a cabo y que demuestran, no al cien por cien, que se conjuga factores y caracteres en una mezcla perfecta para que se dé el maltrato.
La víctima, la autoestima y el valor que estas personas se dan a sí mismas es muy bajo, y nada tienen que ver con su nivel intelectual. Ya sea una mujer de clase alta como una más humilde, el maltrato aparece de la misma manera y ocasiona en las mujeres efectos comunes.
A menudo son mujeres con un historial muy pobre de cariño y afecto. Procedentes de familias en las que se han valorado otras cosas, están acostumbradas a ser poco valoradas por el entorno o a que no se les preste atención, Realmente, el hecho de tener alguien con quien compartir sus vidas, las convierte en muy dependientes de esta relación y es un factor que ayuda a la perpetuación del problema.

Tienen un concepto de sí mismas muy pobre, no desarrollando sus potenciales en otras áreas, ya que se quedan aisladas en la casa; algunas bien situadas y con trabajos estables si consiguen valorarse a sí mismas por los logros en el trabajo, aunque las demás áreas se vean afectadas.
Poco a poco se encuentra más aislada de su entorno social y sus relaciones fuera de casa van disminuyendo, ya se encarga el maltratador de inculcar miedo para que no pueda comunicarse con nadie.
Suelen elegir a personas que aparentan seguridad en sí mismas, lo cuál se contrapone a su propia personalidad y por ello aprenden en un primer momento de la relación a idolatrarlas. Su necesidad de protección las lleva a buscar a este tipo de personas, realmente, más tarde esto se vuelve en su contra.
Debido a su necesidad de afecto y de valoración por parte de los demás, se dedican a dejar de lado sus necesidades y a cubrir las de su pareja, con el fin de no ser abandonadas y de ser queridas para siempre.
Es una dedicación absoluta que demuestra su dependencia emocional. Llamadas a todas horas, necesidad de estar juntos en cada momento, preocupación excesiva por todas sus cosas; todo esto es el caldo de cultivo que ayuda al maltratador a empezar a actuar.
La víctima se percibe sin posibilidad de salir de la relación, piensa que su pareja es casi un “Dios todopoderoso”, perciben el mundo como hostil y cree que no va a poder valerse por sí misma. El abuso emocional al que esa persona está siendo expuesta hace que se vea como inútil, tonta, loca, fea, sosa, gorda… duda constantemente de sus ideas y percepciones.
Por otro lado, cuando termina se encuentran perdidas y por ello a veces vuelven a perdonar al agresor o a citarse con él de vez en cuando bajo la idea de que no volverán a ocurrir.
La ansiedad y la depresión son síntomas típicos. Se encuentran tristes y abatidas, por ello se muestran a menudo pasivas ante el problema e indefensas.
El agresor, también es una persona muy dependiente a nivel emocional, lo que le diferencia de su víctima va a ser el carácter agresivo para mostrar esa dependencia.
Es altivo, seguro de sí mismo, confiado con la pareja, seguro del no abandono; en contraposición con su pareja necesitará la humillación y la sumisión del otro para estar contento ya que así no peligra su situación de poder. 
A menudo tienen sentimientos diferentes hacia la pareja, la necesitan y la quieren pero sienten hostilidad hacia ella como forma de canalizar sus carencias de tiempos atrás.
Suelen aparecer los celos patológicos sin fundamento, también acosan, humillan y controlan a la pareja en todo lo que hace como forma de camuflar su necesidad de dependencia y su baja autoestima.
Todo está camuflado debajo de una coraza de fortaleza, pero realmente es una personalidad patológica con muchas carencias y muy poca valoración sobre sí mismo, a menudo son incapaces de mostrar sentimientos hacia el resto de las personas y este embotamiento emocional les ayuda a actuar, unido muchas veces a alcoholismo o drogadicciones.
Pero aún se señalan más, fue víctima o testigo de malos tratos; la mayoría proceden de familias donde se han dado malos tratos, habiendo sido víctimas o cuanto menos testigo de éstos. Aprendió en su familia a ser violento, adoptando la violencia como una forma típica de relacionarse y de conseguir aquello que se desea. Aspira por medio de la violencia a ejercer poder y control absoluto sobre su pareja, no sólo en lo que hace o deja de hacer, sino también en sus pensamientos y sentimientos más íntimos. Se considera con derecho a saber todo sobre ella. Considera a su mujer como una posesión suya y no como una persona con vida propia. Es manipulador y nunca reconoce sus errores. Vigila y controla las actividades de cada uno de los miembros de la familia. Preconiza con educación rígida, incluyendo castigos y correcciones; ejerce su poder autoritario y controlador dentro de la familia sobre normas, cuestiones económicas, decisiones. Se comporta de maneras diferentes en lo privado y en lo público.
Por todos estos motivos, las rupturas con un maltratador son tan complicadas, pueden suplicar y mostrar sus debilidades o en el otro extremo vengarse de la pareja, aumenta su obsesión celosa y la necesidad de posesión, no aceptan la idea de que la otra persona rehaga su vida y deciden acabar con ella. Este es el motivo de tantas muertes al cabo del año.
La víctima convive con una persona que le agrede, le insulta, le veja, le descalifica, le empuja con saña, le impide que se desplace, le roba, le apuñala, le obliga a mantener relaciones sexuales, o cualquiera de otras maneras de ejercer el control y poder sobre el otro ya sea física o psicológicamente.
El ámbito de los hechos es el hogar, donde no suele haber testigos y si los hay, probablemente estén sufriendo de lo mismo. La víctima no tendrá la suerte de contar con testigos que apoyen su versión de los hechos ni tendrá a nadie que se ponga de su parte, o la consuele o le dé ayuda y no tendrá tampoco la suerte de que algún reportero audiovisual esté por allí para que ese testimonio salga en todas los medios de comunicación.
Si pone una denuncia por los malos tratos recibidos y su caso llega a los tribunales, se pondrá en duda su palabra ya que las pruebas -especialmente en lo que se refiere al maltrato psicológico- son inexistentes. Palabra contra palabra, sin pruebas, sin testigos…
Es muy probable que los vecinos no sepan lo que está sucediendo en la intimidad del hogar, aunque puede ser que algunos hayan podido escuchar alguna disputa, incluso algún grito de auxilio pero para muchos todavía eso es tan sólo una pelea matrimonial en la cual no hay que meterse. Se da además la casualidad de que el maltratador suele ser una persona que mantiene una imagen impecable ante sus vecinos y el entorno más cercano a la pareja, lo que hace suponer que es incapaz de estar maltratando a su mujer.
Por lo tanto, la persona que sufre maltrato doméstico está sola, su palabra se pone en duda y su agresor queda impune, socialmente sigue siendo aceptado y además, no se le reconoce como el delincuente que es.
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En España, como en muchos países europeos, se ha abierto el debate sobre “legalizar” o no la Prostitución. Como máximo defensor de esa legalización se encuentra Comisiones Obreras (CCOO), Sindicato español de marcado signo comunista. Esto es lo que en un principio se puede entrever a raíz de las declaraciones que el propio Sindicato pronunció a raíz de la desestimación de la propuesta de legalización por parte del Parlamento español:
“CCOO pide la regularización de las prostitutas para acabar con la "hipocresía" (7 de junio de 2007).
* Afirma que el trabajo del Congreso no ha servido para nada, porque ha dejado las cosas "igual que estaban".
* Cree que las sin papeles podrían obtener, mediante el reconocimiento del trabajo sexual, una vía para su regularización.
* Califica de alarmantes los datos y cifras sobre prostitución en España.
La central sindical CCOO denunció la "hipocresía" y falta de actuación del Gobierno y del Parlamento, que siguen sin actuar ni regular la prostitución como actividad laboral, lo que obliga a las prostitutas a seguir ejerciendo este trabajo sin protección de ningún tipo ni garantías laborales. 20.000 mujeres en 3.000 clubes y otras 6.000 que la ejercen en la calleEn contra de lo que se afirma, la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen libremente y son tanto españolas como inmigrantes.
Para las prostitutas sin papeles, CCOO propone que se abra una vía de regularización para las trabajadoras sexualesPrecisamente por todo esto, CCOO considera que hay que regular esta actividad para que las españolas y mujeres con papeles puedan ejercer la prostitución con garantías laborales y "combatir las situaciones de explotación y vulnerabilidad" a las que están expuestas.
En cuanto a las que no tienen papeles, señalan que para ellas también en importante que la prostitución se reconozca como trabajo porque ello les permitiría regularizar su situación.”

Pero sorprendida gratamente, dentro del propio Sindicato se han levantado voces disconformes, como la de la Secretaría Federal de la Mujer del Partido Comunista Español (PCE). Muestro aquí algunos fragmentos de su Comunicado que, a mi entender, hablan por sí solos:
“La Secretaría Federal de la Mujer del PCE, reunida en Madrid el 9 de Junio de 2007 quiere mostrar, una vez más, su más firme rechazo a la posición de la Secretaría Confederal de la Mujer de CCOO, ante el problema de la prostitución
Como afiliadas de CCOO, muchas de las asistentes a esa reunión, debemos señalar que en ningún órgano de decisión se ha aprobado nada referente a la posición del conjunto del sindicato ante la prostitución, por lo que consideramos que sus manifestaciones en favor de la reglamentación, son a título personal o, si hablan en nombre de todas y todos, antidemocráticas.
Leemos en la presentación del libro "Derechos de ciudadanía para trabajadoras y trabajadores del sexo", el pasado 7 de Junio, frases textuales tan peregrinas como aquella en la que se tilda a la prostitución de "actividad laboral", o aquella otra según la cual se asocian los derechos y la protección de las mujeres prostituidas a esa consideración de actividad laboral, anteponiendo sin ningún pudor la defensa de los "derechos de ciudadanía" a la defensa de los derechos humanos de las mujeres.
Para Carmen Bravo, Secretaria Confederal de la Mujer de CCOO, que los hombres accedan por un precio al cuerpo de las mujeres es algo normal, que las mujeres vendemos de forma voluntaria, aún teniendo otras estupendas alternativas en el mercado laboral. Resulta dantesco ver como PSOE y UGT muestran su rechazo a la explotación de las mujeres que ejercen la prostitución, que no a los derechos de éstas, y cómo determinadas dirigentes de IU a nivel Federal, o de CCOO a nivel Confederal, defienden las tesis de los eufemísticamente llamados "empresarios del sector", es decir los proxenetas. Podemos imaginar en un futuro próximo la sección sindical de prostitutas de CCOO, y a sus líderes sindicales, que seguramente serán hombres, negociando con estos proxenetas sus convenios colectivos en los que incluirán, por ejemplo, el número máximo de prácticas sexuales de riesgo que pueden padecer a la semana o el incremento de los suculentos cursos de formación ocupacional subvencionados por el INEM, para aprender a hacer una felación de la forma más satisfactoria para el "cliente".
Parece que el único objetivo de estas compañeras, con tan extraños razonamientos, es que el sindicato aumente en afiliación, o que incremente su patrimonio con la financiación obtenida mediante la formación ocupacional, importándoles muy poco la situación de desamparo total que lleva a más del 90% de las mujeres prostituidas en España (inmigrantes sin papeles la mayoría), a ser explotadas como carne en el mercado del sexo, mercado por cierto que produce enormes ingresos de los que al parecer un sector de CCOO se quiere aprovechar. Un sindicato creado para defender los derechos de la clase, no puede mentir diciendo que la regularización de esta actividad proporcionaría permisos de trabajo a las mujeres inmigrantes que en situación administrativa irregular se ven obligadas a ejercer la prostitución. Es una afirmación radicalmente falsa que nos vemos obligadas a desmentir. Recordemos la Historia, una historia que dice que en este País, excepto en la Segunda República, el ejercicio de la prostitución estuvo reglamentado y nunca gozaron de derechos y bienestar las mujeres que se encontraban en esta situación de sobreexplotación.
Que estas compañeras se quiten la máscara, que dejen de hablar en nombre de toda CCOO o de las mujeres prostituidas, cuando lo hacen en nombre de una minoría que lo hace voluntariamente, minoría insignificante, y que como sindicato de clase luche contra la explotación y la venta de seres humanos, que es lo que deberían hacer.”
Pero para aquellos o aquellas que sigan pensando que se debe “legalizar” la Prostitución, el mal llamado “oficio más antiguo del mundo”, expongo las 10 razones elaboradas para que no sea así por la Coalición Internacional Contra el Tráfico de Mujeres:
1. La legalización / despenalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.
2. La legalización / despenalización de la prostitución y de la industria del sexo promueve el tráfico sexual.
3. La legalización / despenalización de la prostitución no supone un control de la industria del sexo. La expande.
4. La legalización / despenalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y la prostitución de la calle.
5. La legalización de la prostitución y la despenalización de la industria del sexo promueve la prostitución infantil.
6. La legalización / despenalización de la prostitución no protege a las mujeres que están en la prostitución.
7. La legalización / despenalización de la prostitución aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar a las mujeres por sexo en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.
8. La legalización / despenalización de la prostitución no promueve una mejora de la salud de las mujeres.
9. La legalización / despenalización de la prostitución no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.
10. Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.

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Autor: Sonia&Marite:
El pasado mes de junio leí una vez más una de esas noticias que te hacen tambalearte por dentro y hervirte la sangre. Quería haber escrito antes sobre ello pero no he podido, pero la noticia seguía muy dentro de mi cabeza.
Aunque ha pasado casi un mes, hoy ya he podido. Como siempre hago, acudo al gran google para retomar esa noticia y encuentro:
“En este mes dos periodistas han sido asesinadas y después de dos semanas “no se ha hecho nada por parte del gobierno, órganos judiciales y policiales para identificar a los asesinos”, señala la Asociación para los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA) en nombre de la Red de Mujeres Afganas.
Dos escolares inocentes fueron asesinadas y seis más resultaron heridas” tras un ataque de motociclistas armados el 12 de junio a un grupo de estudiantes de la escuela Bibi Fatima, en la región de Pul-i-Alam. Además de esta violencia contra las mujeres, se ha suspendido de empleo a una diputada y se ha increpado y amenazado a muchas otras en el Parlamento afgano, sin que ninguno de los hombres que atacaron fueran suspendidos de su acta como diputado.”
Buscaba el ataque por talibanes, metralleta en mano desde una motocicleta, a niñas a la salida de su escuela.
Pero me encuentro más, dos periodistas asesinadas, seguro que por el mero hecho de ser mujer y ser independientes, libres del yugo masculino y diputadas del Parlamento de Afganistán insultadas, amenazadas.
Todo esto me ha hecho volver al pasado, de antes de la guerra de Afganistán, y como después los talibanes fueron “derrotados” y pienso, no, no fueron derrotados…
Talibán: (plural pashtún de la palabra árabe طالب talib, que significa «estudiante»), grupo integrista tribal y guerrillero, estudiantes del Islam, surgido en 1989 durante la guerra civil que comenzó luego de la toma de Kabul.
Tras la retirada soviética de Afganistán en 1989 se produjo una larga lucha entre el entonces presidente Najibullá y la guerrilla muyahidin, que se saldó con la caída de Kabul en manos de Rabbani y su jefe militar, Ahmad Shah Masud.
Ello fue un duro golpe para la mayoría étnica de Afganistán, la pashto, ya que las fuerzas de Rabbani eran en su mayoría tayikas y uzbekas. Se trataba de la primera vez en tres siglos en que los pashtunes perdían el control de la capital e inmediatamente se inició una guerra civil entre todas las milicias islámicas que operaban en el país.
En ese ambiente de confrontación surgió el Talibán, de la unión de varios grupos de estudiantes de las madrassas o escuelas islámicas de Afganistán.
Su manifiesto o más bien declaración de propósitos, que surgió de una reunión en Kandahar en 1993, se basaba fundamentalmente en imponer la Sharia o ley islámica y restaurar la paz.

Con ello querían indicar que su movimiento buscaba purificar la sociedad pero sin tener interés en los aspectos políticos o de gobierno.
Najibullah se mantuvo en el gobierno por tres años desde la retirada del Ejército Rojo, pero cayó en 1992. Tras años de guerra tribales, a fines de 1994, el Talibán emergió desde la sureña ciudad de Kandahar, corazón de la minoría pashto en Afganistán.
Su surgimiento y su éxito inicial estuvieron basados en un llamado a desalojar a los muyahidines del poder.
En septiembre de 1996 conquistaron la capital afgana implantando un régimen islámico severo y sorprendiendo al mundo con algunas de sus acciones más extremas, como la voladura de los budas gigantes de Bamiyán.
Empezó la era Talibán, empezó el horror para las mujeres afganas….
El noventa y cinco por ciento de las mujeres afganas padecieron problemas psicológicos y el número de suicidios dentro de este colectivo aumentó de forma "alarmante" por "la represión" de los talibanes.
Las mujeres "perdieron todos los derechos en Afganistán, porque no eran consideradas como seres humanos".
No podían estudiar ni ir solas al médico o a hacer la compra, y se les insultaban por cuestiones triviales, la situación de aquellas que no tenían esposo o enviudaban era todavía peor, ya que "perdían la posibilidad de ganarse la vida y se veían obligadas a mendigar o a prostituirse". Pero creo que todas y todos tenemos una imagen como única de esa degradación que los talibanes infringieron a las mujeres, los Burkas.

El burka era un símbolo de la opresión de las mujeres afganas.
Era una prenda de vestir que las convertían en fantasmas.
Debían llevarla obligadamente al salir a la calle,
y cubrir con ella todo su cuerpo, incluidas las manos.
El burka no era un vestido, era una cárcel que sometía a las mujeres a la terrible dificultad de no ver con claridad nada que no se encontraba a un metro de distancia frente a sus ojos.
Producía una visión de "anteojeras", que les hacía perder la vista de los ángulos laterales estrechando el campo visual, "enrejando" todo lo percibido.
Las miradas de estas mujeres estaban presas, como sus cuerpos.
Las que necesitaban gafas,
no podían usarlas. Es como si además, fueran casi ciegas.
El tejido que cubría sus ojos debía ser suficientemente tupido, pues a muchas mujeres las habían azotado por llevar los agujeritos demasiado grandes.

A menudo, la poca visibilidad que permitía la pequeña apertura provocaba serios accidentes al cruzar las calles, que llevaban a estas mujeres a la muerte.
Las mujeres afganas sufrían un holocausto desde que los talibanes asumieron el poder en Afganistán, siendo violentadas, humilladas, ciegas, golpeadas, excluidas, lapidadas…………
Cuando una mujer estaba embarazada, los afganos decían que estaba enferma.

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