Sonia&Marite:
¿De dónde salen la mayoría de las niñas y niños explotados en la prostitución?, de las zonas periféricas y marginales de las grandes ciudades o de los menores que se escapan de sus casas, y que sin protección son el blanco fácil para las redes de prostitución infantil.
En los cordones industriales de las grandes ciudades actúan las alcahuetas, dedicadas a localizar a sus posibles víctimas. Normalmente se trata de prostitutas o exprostitutas que con frecuencia dependen de una dosis de heroína. Se aprovechan de las privaciones económicas de los menores y les ofrecen algún trabajo o ayuda económica. Una vez lograda la confianza del menor, les llevan a un establecimiento de la red, un piso o club de alterne, donde caen en manos del proxeneta. Es aquí donde empieza el verdadero calvario. Las niñas son encerradas, golpeadas y violadas por sus proxenetas durante varios días. De esta forma ninguna de ellas será virgen y habrá tenido varias experiencias antes de recibir a su primer cliente, a no ser que alguno de éstos esté interesado en una niña virgen. Por otro lado, las palizas y amenazas aseguran el silencio de las menores, muchas veces aun después de ser detenidos sus proxenetas. En ningún momento dejan de ser vigiladas y no pueden salir a la calle. Normalmente son obligadas a drogarse con cocaína para aumentar su rendimiento o con heroína para doblegarlas, convertirlas en drogadictas y hacerlas así dependientes y esclavos del proxeneta-camello.
Los menores que caen en manos de estas redes tienen pocas posibilidades de escapar. Si no son liberados por la policía pueden terminar siendo vendidos en el extranjero y no regresar jamás. Pueden ser asesinados cuando ya no sirvan o caer por una sobredosis, por el SIDA o por cualquiera otra enfermedad como consecuencia de las relaciones que les han obligado a mantener. Pueden convertirse en drogadictos o simplemente no volver a recuperar su estado emocional normal.

* En Tailandia la situación afecta a 80.000 menores, de las cuales 60.000 no alcanzan los 13 años
* En Nicaragua desaparece un niño cada tres días.
* Entre 100 y 200 dólares se venden en México a las niñas traídas desde Honduras, Guatemala y El Salvador.
* Cada año mueren más de 50.000 menores prostituidos contagiados de SIDA.
* Más del 30% de los consumidores de pornografía infantil terminan poniendo en práctica lo que ve en las revistas e intenta plasmarlo en fotos o en vídeo.
* Cada año se producen más de 600 millones de viajes turísticos internacionales. Un 20% de los viajeros reconoce buscar sexo en sus desplazamientos, de los cuales un 3% confiesa tendencias pedófilas; esto supone más de 3 millones de personas.
* 5 mil millones de dólares mueve el turismo sexual infantil por año.
“Los viernes tenía clases de psicología evolutiva II, en la facultad de psicología de la UNT, Argentina. Estábamos viendo el tema de la adolescencia y como trabajo práctico debíamos hacer una entrevista a un adolescente para ver cómo era el paso por esa etapa de su vida. Un grupo de estudiantes fueron a una institución de menores que estaban internados por diversos problemas, desde robos, malos tratos por partes de sus familias, y que el juez había determinado que estuvieran en dicha institución.
Lo recuerdo muy bien tal vez por lo que escuché en esa clase: era un viernes a la tarde, hacia frío y llovía. La clase comenzó y la profesora a cargo hizo pasar al frente al grupo de estudiantes que habían ido a esa institución. La coordinadora de ese grupo empezó a hablar sobre la adolescente que había entrevistado: vivía en un barrio considerado el más peligroso de Tucumán, la “bombilla”. La coordinadora contó que esta adolescente fue obligada por su propia madre a prostituirse a la edad de doce años. Llegada la noche, la exhibía en la puerta de su precaria casa a los que llegaban en autos en busca de sexo. A medida que la coordinadora proseguía con su relato, notábamos que su voz se iba quebrando, no podía seguir, éste caso la había afectado mucho. El silencio en el anfiteatro se iba acentuando porque ya no era una clase habitual. La profesora insistió en que se debía adoptar una postura profesional y dejar de lado las emociones.
Con mucho esfuerzo, la coordinadora logró continuar. La adolescente sufrió toda clase de maltrato tanto físico como psicológico por parte de su madre. Pero lo curioso, lo que más determinó al juez para quitar a esta menor de la tutela de su madre, no fue el hecho de que la obligará a que se prosituyera sino por el largo tajo abierto en su pierna realizado por su madre con una lata filosa.
Un escalofrío invadió mi cuerpo cuando escuché la última parte del relato: la adolescente les contó que en reiteradas ocasiones la obligaron a ser sodomizada por perros mientras sus clientes miraban. En este punto, la coordinadora se quebró totalmente y su llanto impidió que continuara su relato. Se hizo un silencio mortal. Recuerdo que por un minuto no reaccioné. Todos salimos mal, y yo me preguntaba en que clase de facultad estábamos, porque tres años llevaba estudiando allí y nadie nos había abierto los ojos a la realidad. Tenía la sensación de que nos enseñaban de tal manera para que estuviéramos como en una burbuja y que nos impedía ver lo que pasaba a nuestro alrededor”.
De acuerdo a un informe de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, Argentina, Brasil, Sri Lanka, Chile y Cuba son los países con mayor explotación sexual de niños en el mundo. En el caso de Argentina, acentuado por el abandono por parte del Estado de las medidas de apoyo social hacia la niñez
Todos los niños y niñas tenemos derecho:
A la vida, un nombre y una nacionalidad.
Al amor y cuidado de nuestros padres.
A ser iguales: negros, blancos, mestizos, indios, enfermos, sanos, religiosos, no religiosos.
A vivir en una casa, a comer, a estar limpios y abrigados, a estar sanos y, si nos enfermamos, a que nos curen.
A estudiar y a jugar.
A conocer y amar nuestra patria y nuestra historia.
A especial amor, cuidado y educación cuando tenemos dificultad para ver, oír, hablar, comunicar, expresar.
A conocer, a pensar, hablar, decidir y a juntarnos con otros niños y niñas.
A que nos protejan de las drogas, del abuso sexual y de toda forma de violencia.
A vivir en paz y en hermandad con los niños de otros países.
A exigir del Estado que nos haga conocer nuestros derechos, los cumpla y los haga cumplir.












